Evangelii Gaudium Descarga Documento

La Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio), marca una nueva etapa marcada por la alegría en la labor evangelizadora de  la Iglesia. Es un fuerte llamamiento a todos los bautizados para que transmitan a los demás el amor de Jesús en un estado permanente de misión, asumiendo las dificultades que conlleva el mundo actual. La Evangelii Gaudium que se deja iluminar por la alegría de la Buena Nueva de Jesús, quiere redescubrir la fuente de la evangelización en el mundo contemporáneo, invitándonos a recuperar la visión profética a través de una Iglesia en salida misionera, y sobre todo aprovechar el  momento de gracia que la Iglesia está viviendo para emprender con fe, convicción y entusiasmo la nueva etapa del camino de evangelización.

Evangelii Nuntiandi  Descarga Documento

La exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi (Evangelización en el mundo) publicada el Papa Pablo VI el 8 de diciembre de 1975, centra su mensaje sobre la evangelización del mundo contemporáneo. Recoge las líneas fundamentales propuestas por el Vaticano II, y los aportes del Sínodo de obispos realizada un año antes sobre el tema. El documento profundiza sobre la importancia de ampliar el concepto de evangelización, puesto que la evangelización no se reduce al anuncio explicito del Evangelio, sino que asume la transformación de toda la persona humana y la sociedad, asumiendo la promoción humana, la lucha por la justicia y el diálogo interreligioso. En esta labor evangelizadora los protagonistas son todos los bautizados desde sus diversos dones y carismas, porque la acción de evangelizar constituye “la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar” (n. 14)

Redemptoris Missio  Descarga Documento

La encíclica Redemptoris Missio (La Misión del Redentor) publicada por San Juan Pablo II el 7 de diciembre de 1990. Es un documento que quiere responder a las cuestionantes sobre la validez de la misión en el mundo contemporáneo, motivadas por algunas dudas y tergiversaciones que han debilitado el trabajo misionero hacia las personas que aun no conocen a Cristo.  Por lo que la Encíclica está dirigida a todos los bautizados en su responsabilidad de anunciar el Evangelio a todas “las gentes,” resalta además la responsabilidad compartida que tienen todos los creyentes en la propagación mas allá de las fronteras de la Buena Nueva, haciendo posible el mandato de: “Reunir en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Jn 11, 52)